martes, 9 de agosto de 2011

Resonancia magnética

Martes, de nuevo visita al hospital pero esta vez para una resonancia magnética. Esta semana cambia nuestra rutina, hoy resonancia de la cabeza y mañana tratamiento.
Como siempre la espera se hace insoportable, Santi buscando cualquier puerta que le conduzca a la calle y Quique revoloteando por toda la sala de espera camelando a todos los que allí se encuentran. Los niños se cansan pronto de esperar aunque he de decir que llevaban un retraso de dos horas, así que es normal el cansancio, también lo sentimos los papás.
Una vez que han entrado todo ha ido bastante rápido. Santi se ha asustado mucho cuando ha visto la máquina y le han tumbado en la camilla para dormirle. Suelo explicarle lo que le va a pasar en cada visita pero él nunca me entiende, en ese momento me sonríe y tira de mi mano para pedirme que le lleve a la calle. Debe ser impresionante que, de repente y sin saber por qué, cuatro desconocidos te tumben a la fuerza en una camilla, te sujeten pies y manos y te pongan una mascarilla en la boca. Lo único que puede hacer Santi es llorar mientras yo, a su lado, trato de calmarle sin dejar de sujetarle con fuerza para que no se escape. Es un momento breve, enseguida se queda dormido, pero muy angustioso, él no entiende qué pasa y yo no soy capaz de consolarle.
Y después de la anestesia, el despertar. Suelen hacerlo protestando porque se sienten molestos. La verdad, hoy se han despejado pronto, especialmente Enrique que en cuanto ha abierto los ojos ya estaba de pie en la cama echándome los brazos.
Mañana tratamiento y el jueves nos olvidamos de médicos, citas, pruebas, hospitales, medicinas... porque nos vamos de VACACIONES. Muy merecidas después de unos meses tan duros. Disfrutaremos dos semanas, nuestra doctora nos ha aconsejado suspender una sesión de tratamiento para descansar y recuperar fuerzas.

martes, 2 de agosto de 2011

Muy cansado

Muy cansado, así ha sido el día de hoy en el 12 de Octubre. Siete horas ha durado el tratamiento para Enrique. Demasiado largo. Miremos el lado positivo, le ha sentado bien, esta vez no ha sucedido nada malo. Habrá que aguantar así un tiempo y después ya veremos si podemos ir más deprisa. Lo importante es que Quique acepte la medicación y que no le provoque ningún tipo de reacción.
Ayer también tuvimos día de hospital, consulta en traumatología para Enrique. El médico ha visto lo mismo que vio en Santi hace ya dos años. Cifosis. Me explicó que con el tiempo, y dado que está empezando a ponerse de pie y caminar, aún puede mejorar por sí solo. Esperará hasta noviembre para ver cómo evoluciona. De no corregir el problema, Enrique necesitará un corsé. Lo mismo me dijeron con Santi y, finalmente, no le hizo falta el corsé. A ver si su hermano también se libra de él. De lo que no se ha librado es de unos bonitos zapatos ortopédicos. El especialista vio que Enrique tiene tendencia a doblar los pies así que le recetó unas botas de horma recta para obligarle a mantener sus pies en la posición correcta. Debe llevarlas el máximo tiempo posible, incluso tiene que dormir con ellas. Seguro que mi peque disfrutará comiéndose sus nuevos zapatitos ortopédicos.