Ya han pasado dos semanas desde que reanudamos el tratamiento enzimático para Enrique y, de momento, todo marcha bien.
Santi, sigue aumentando la velocidad poco a poco. En un principio la doctora me explicó que cada semana eliminaría un paso de 15 minutos de la infusión para acelerar el tratamiento. Pero, por temor a producirse algún tipo de reacción, pensó que era mejor eliminar un paso cada 5 o 6 sesiones. Así, por el momento, sólo hemos reducido un cuarto de hora.
La operación de Enrique salió a la perfección. "Muy rápido y fácil, sin ninguna complicación" fueron las palabras del otorrino al terminar. Ahora le toca repetir el BERA para comprobar si el niño oye mejor. El doctor me dijo que de no mejorar su audición Quique podría tener problemas graves de lenguaje aún a tiempo de ser tratados con un audífono.
- ¿Quiere decir que si el niño lleva audífono puede llegar a hablar perfectamente? - le pregunté.
- Si el problema es solo de audición, sí - me contestó él.
- ¿Y qué pasa con Santi? Tiene 4 años y no habla nada. También le pusieron drenajes y no notamos cambio alguno. Pero a él nunca le pidieron una nueva prueba auditiva tras los drenajes ni nos hablaron de audífonos.
- Coménteselo al doctor de Santi, yo no llevo su caso.
El problema es que Santi ha ido dando tumbos de médico en médico sin saber muy bien qué le pasaba. Santi ha sido el primero y con él hemos descubierto la enfermedad. Quique ha tenido la "suerte" de ser el segundo, recorre el mismo camino que su hermano. De todas formas, el otorrino de Enrique parece más razonable, pide una nueva prueba de audición tras los drenajes y comenta las posibles opciones en caso de sordera. Así, decidí cambiar a Santi de otorrino. Ahora el mismo médico verá a los dos niños.
El próximo martes, hablaré de Santi con el doctor. La verdad, es que no creo que el problema sea solo de audición, no confío en que un audífono lo solucione. Por intentarlo... Hay que valorar bien el beneficio que supondría un audífono para Santi porque estos aparatos suelen ser caros y no los cubre la Seguridad Social. Qué pena, siempre frenados por el dinero.